
Hoy me siento guapo y con ojos azules,
como Paul Newman
en su adolescencia
Hoy, si cayera de un octavo piso
no me haría daño,
porque caería en un punto impreciso de mi persona.
Será que ayer tus ojos se ofrecieron para mirarme
y yo acepté gustoso a guardarlos en un cajón.
Hoy enséñame tus dientes,
para que te los pinte a lunares mientras me ríes.
Un sorbo de cerveza mientras me cuentas
que en el mundo solo caben cien personas
y yo digo que ciento uno.
Hoy es tan poco lo que me desvío
que no me olvido de quien creo que soy.












