viernes, 15 de febrero de 2008

tio-vivo


Me quedo extasiado mirando un tio-vivo, porque no encuentro un símil más perfecto de lo que significa el paso por esto que llamamos vida....

Aquellos que se suben a este artilugio giratorio parecen ser nuestros pensamientos, prejuicios, clichés, comportamientos, miedos, y una vez están todos sentaditos y acomodados, la plataforma del tiempo empieza suavemente a girar....y ellos a su vez entonan su propio viaje de ascenso y descenso, dibujando en el aire la curva gráfica de nuestra existencia.

Durante el viaje todos los ocupantes del tio-vivo miran insconscientemente hacia el exterior, con una sonrisa de gozo artificial, creyéndose los mejores y saludando hipócritamente a aquél que pasa, sin darse cuenta que el meollo, el núcleo, el motor primigenio de todo cuanto escupe con fuerza centrífuga está en el centro de ese tio-vivo, la gran columna central de la vida que ni sube ni baja ni oscila....

Acabará el día, el mes, el año, y el tio vivo recorrerá cientos o miles de kilómetros, que más da...pero la pobre máquina de vivir siempre vio lo mismo, al vecino de las palomitas de maíz de colores y al tren de la bruja....menos mal que los tios-vivos no siempre van llenos y siempre quedará espacio para que ponga sus dulces posaderas la sonrisa.

11 comentarios:

Evinchi dijo...

Bonito simil, pero a mí lo de los tiovivos me da un mareoooo.

Muas.

Churra dijo...

Pues es un simil triste, vueltas y vueltas sin moverse del mismo sitio..me resisto( aunque sea como gtao panza arriba)
Besos

Anónimo dijo...

Nos moriremos sin saber si la mirada correcta es de los caballitos hacia afuera o de los caballitos hacia adentro.

3'14 dijo...

No importa tanto si se trata de dar vueltas siempre sobre el mismo sitio, y sí en cambio de lo que haces (y la actitud) mientras das vueltas.

tomatita dijo...

A mí las alturas me dan un poco de respeto, por decirlo suavemente, sin embargo qué sería del mundo sin poder cambiar la perspectiva de las cosas, unas veces arriba, otras abajo.

Luis Guillermo Franquiz dijo...

Es una analogía muy cínica, pero no por ello menos cierta. Excelente entrada, con un magnífico final.

Miranda... dijo...

y el vértigo que da pensar en bajarse del tiovio?, sentir que esa inercia no es vivir y desear cambiar de "tiovivo"...

nada es perfecto, ni somos mejores que nadie, y decirlo con una serena sonrisa es todo un logro.

apenas comento, pero hoy... me ha encantado, gracias.

Anónimo dijo...

..menos mal que los tios-vivos no siempre van llenos y siempre quedará espacio para que ponga sus dulces posaderas la sonrisa

Menos mal que el texto concluye así porque el resto tenía un regustillo un tanto dramático.

Particularmente no creo que estemos en un tío vivo, más bien en una montaña rusa... ahora pa'rriba, ahora pa'bajo y yendo a una velocidad de miedo!

Digo...

:|

Sintagma in Blue dijo...

Quizás sea un tiovivo pero que da una vuelta muy graaaaaaaaaaaaaaande que dura toda la vida, por eso cuando nos hacemos viejos somos como niños.

Bambu dijo...

Yo intento mantener la mirada fija en el mismo punto mientras el tio vivo gira, para no marearme, para no perder la perspectiva

RMS dijo...

Yo he tenido y aún tengo pensamientos perversos acerca del tio-vivo y los que van allí.
No me da miedo, estimula mi perversidad e ironía.
Un abrazo.