
Veo la televisión.
Respiro hondo.
Me vuelvo tan incomprensible,
Me vuelvo tan incomprensible,
porque te deseo.
Y veo la televisión.
Suelto un alarido,
quiero conocer tus huesos.
Incomprensible.
Me levanto del sofá.
Me siento.
Y vuelvo a ver la televisión
pensando en la aritmética de lo que te quiero.
Suspiro, me irrito,
me muero de ganas por comer un algo.
Por comerte.
Y por no ver la televisión.
Un zoo de inseguridades.
Veo la televisión,
y siento un calor abominable en el ombligo.
Nos levantamos del sofá
yo, mi querer y mi anhelo



