
Hace un montón de años, una amiga me regaló el libro "Cómo adelgazar follando", de Richard Smith. Jamás entendí el motivo de dicho regalo ya que nunca estuve gordo ni fui precisamente mojigato......otro día hablaremos sobre el concepto que los demás tienen de nosotros....la cuestión es que hoy, ojeando dicho libro, leo:
HACER EL AMOR EN UNA CAMA VIBRATORIA (calorías quemadas: 46)
Las camas vibratorias suelen encontrarse en los moteles frecuentados por personas con problemas de espalda. Busque un motel que exhiba el cartel "Bienvenidas las personas con problemas de espalda". Dichas camas se activan bien insertando una moneda en la ranura o, si es usted un tacaño, haciendo un puente con los cables. Evite las camas vibradoras si acaba de comer un montón de chicle".
Al margen de esta incitación al vandalismo motelero, ¿alguien ha probado semejante artilugio?
Creo que en nuestro país haría furor un hotelito así.....aunque iría todo el Imserso en pleno. Follar no sé si follarían, pero la espalda les quedaría que ni un guante.
Pero eso sí, hacer caso al Sr. Smith y no tengáis la boca llena....




