
Tengo un tenedor clavado en mi nuca.
Formamos, entre todos los hombres que tenemos clavados un tenedor en la nuca, un magnifico obstáculo insalvable en donde no podéis atraversarnos con vuestras penas.
Vosotros, los sin tenedores, arrojáis vuestros consejos a cucharadas, dinamitáis el silencio para que se vuelva ruido, y rezáis por un futuro en donde no os importan los cuchillos.
Y es que vivir con un tenedor es todo un estilo de entender la vida.
(foto: Agatha Katzensprung)




