miércoles, 19 de marzo de 2008

peticiones



Ver un agujero blanco,

una luz oscura, un sueño en holograma.

Tocar un cielo de tierra, un mar seco, un pecado con alma.

Quedarse con la mente en negro,

la risa triste, el viento sin alas.

Es todo cuanto no pido.

Y lo que pido,

que viva en mi mirada

sábado, 15 de marzo de 2008

anuncio


ANUNCIO PARA NAVEGANTES:

No soy ni alto, ni bajo, ni gordo, ni flaco. Soy como la x de las quinielas.

Intento burlarme de mi mismo. Los comienzos me asustan y los finales me agotan.

Tengo el estómago transparente, las piernas de las hormigas, un agujero en mis manos y la mirada difuminada en grises y sepia.

Hago aspavientos cuando pienso en lo que he vivido y lo que me queda por vivir. Camino por caminar, corro por correr, pero quiero a quien quiero querer.

La luz me alarga la vida, la risa me relaja y mi blog me reconforta.

Y para más señas, imaginarlas.

miércoles, 12 de marzo de 2008

rosal



Dijo Raimon Panikkar: "Vivimos en un tiempo en el que se pretende que el rosal crezca rápidamente tirando de sus hojas...la felicilidad es inversamente proporcional a la aceleración".

Que el rosal crezca rápidamente tirando de sus hojas...
Que el rosal crezca rápidamente...
Que el rosal crezcca...
el rosal...
(me estoy desacelerando)

no seré si seré feliz, pero mientras sepa admirar la belleza escondida en una rosa, creo que ya llevo mucho ganado.

miércoles, 5 de marzo de 2008

desde aquí



desde aquí, pienso que mi vida pasó tan fugaz que la recuerdo sin apenas pensar un momento,


y queda envuelta en papel celofán y se hace una bola que gravita de tan poco que ocupa y que pesa...


pero nadie es capaz de adivinar que dentro de un pliegue puede aparecer la esencia del secreto


que durante tanto tiempo ha estado oculto
a la espera de encontrar a un dios bueno o maldito.

sábado, 1 de marzo de 2008

lascivia



A decir verdad, no tiene conciencia de su primer momento emocionado.
En el transcurso de los años se ha convertido en una persona mucho más voluptuosa, irreverente y también se he cegado por trivialidades que no llevaban a ningún lado.

Quizas no supo diferenciar entre pasión y obsesión. Ni distinguir lo esencial de lo importante.

Siempre odió esa lascivia de su corazón, ese entrometerse en asuntos que no le concernían, en cuchichear sobre lo ajeno sin cavilar en lo propio.

Hoy tiene un gintonic en la mano, y la vida pasar en una pantalla, en la otra.